
Uno de los primeros textos que leí sobre Taiji - incluso mucho antes de que comenzara a tomar clases, fue La esencia del Tai Chi de Al Chung-liang Huang, un libro que simplemente transcribe en forma casi literal y día por día, un taller que el maestro coordinara en el Insituto Esalen de Big Sur, California.
Esto hace que el libro escape al desarrollo lineal que tienen los textos sobre Taiji y Qigong. No hay enunciación y posterior desarrollo lógico de conceptos ni fotos que expliquen paso a paso los movimientos. Las ideas y ejemplos van surgiendo de manera espontánea, a medida que se desarrolla el taller. Por lo que si uno busca un manual detallado de Taiji, la lectura al principio puede resultar confusa. Sin embargo, los conceptos más profundos - y quiero decir realmente profundos - del Taiji brillan de manera circular y se refuerzan en modo no lineal, como en una espiral ascendente, como en la práctica del Taiji.
Cada tanto vuelvo a la lectura de mi ajado ejemplar, pues la experiencia me ha enseñado que hay conceptos que sólo se entienden con la práctica del Taiji, y que a la luz de la práctica muchas ideas que creíamos comprendidas se revelan con un nuevo sentido.
Un concepto que entonces me llamó la atención, más tarde "me gustó" y que con el correr de los años se ha convertido en algo palpable y al mismo tiempo en una aspiración, dice que
uno no hace Taiji,
el Taiji sucede.
Cuanto más nos precupamos por hacer los movimientos, más se nos escapa la esencia del Taiji. Cuando más nos relajamos, detenemos los pensamientos y nos dejamos fluir, el Taiji sucede y se manifiesta en nosotros, a través de nosotros y a nuestro alrededor. Wu wei.


